Era una fría noche, Meke estaba en la venta mirando incrédula el inquietante espectáculo que tenia ante sus ojos, todavía no podía creer lo que había sucedido, hacia dos días que Janu y Conju les habían avisado de que iba a producirse un apocalipsis zombi, bien era cierto que algo estaba pasando, no había más que mirar la televisión para darse cuenta, pero de ahí a creer seriamente que los muertos se levantarían y terminarían con la humanidad como en un sueño de alguien que se ha dormido tras ver una película de terror y ficción había mucha diferencia.
No había luz en la calle, no había vida en la calle, tan solo algunos coches en llamas permitían vislumbrar el horrible escenario que presenciaba. Coches destrozados en accidentes, cadáveres por todas partes, pequeños fuegos aún perduraban dándole un toque si cabe mas siniestro a Barcelona.
Unas pequeñas lágrimas caían por las mejillas de Meke, lamentando profundamente no haber escuchado a sus amigos, se sentía responsable por lo que podría ser su fin y el de los suyos.
Sai estaba sentado a la mesa contemplando un mapa de Barcelona, en el solo había dos marcas, una rodeaba su manzana, la otra era su destino, donde se habían refugiado Misha y compañía, llevaba horas delante del mapa meditando como llegar cuando su hermana se le acerco.
-¿Al final vamos a hacerlo? -pregunto tomando asiento.
-No tenemos elección -dijo Sai con una mirada triste- tenemos que llegar como sea.
-¿Ya sabes la ruta?
-Evitaremos las autopistas -tacho con un rotulador Sai mientras continuaba contándole el plan- tomaremos carreteras secundarias y alejadas del centro los más que se pueda para evitar encontrar calles cortadas por accidentes y coches abandonados, además, cuanto mas lejos del centro, menos cosas de esas deberíamos encontrar.
-Esta bien, preparare las mochilas.
-Vale, mirare alguna ruta alternativa mientras -Sai levanto la cabeza para avisar a Meke- no cargues demasiado peso, nos espera una carrera de unos 50 metros hasta el coche, solo comida, linterna, algo de ropa, y algo con lo que defendernos de esos malditos espectros.
Meke se alejo mientras pensaba en la suerte que habían tenido, su coche estaba intacto, no había sido accidentado en el intento de huir de algunos de los supervivientes, eso permitía que la llama de la esperanza que ardía en su interior no se apagara y la mantuviera serena.
Cuando estuvieron preparados bajaron al patio, por suerte la puerta estaba cerrada por lo que la finca estaba vacía de no muertos, por desgracia en la calle se paseaban de un lado a otro, sin destino, en espera de algo que llamara su atención, eran lentos y torpes, pero si se excitaban podían adquirir una velocidad considerable, como jodidos muertos que eran, no tenían hambre ni sentían dolor, por desgracia tampoco se cansaban, sabían que una vez salieran fuera, seria una carrera contra reloj para llegar al coche y salir de allí, el ruido del motor atraería su atención, así que debian ser rápidos y no cometer ningún error.
Mientras buscaba algo contundente, sin saber que hacia allí, encontró un viejo pico, en ese momento recordó cuando Conju la apodo la Señora del Pico, decidió cogerlo, si el tenia razón, un golpe en la cabeza acabría con ellos, y esa parecía buen arma para esa acción, la aferraba con fuerza con ambas manos mientras Sai cargaba con la pobre niña, no era justo este destino, no era justo para nadie, pero mucho menos para una niña que apenas ha podido disfrutar de la vida, y que ya no podra disfrutarla como antes...
-Tranquila peque - Meke trataba de tranquilizar a su hija- pronto estaremos en el coche.
-Si mamá -asintió la niña atemoriza- mientras se abrazaba fuertemente a Sai.
-Recuerda, tienes que ser valiente y cuidar del tío Sai, y nada de ruidos.
Tan pronto abrieron la puerta salieron disparados en dirección al coche, poco a poco los espectros iban despertando de su letargo y se acercaban a ellos mientras corrian para salvar sus vidas, por fin llegaron al coche, Sai soltó a la pequeña mientras tembloroso intentaba abrir la puerta del coche, pero con los nervios no acertaba con la llave, de repente, el mundo se congelo, perdió su color, el tiempo dejo de correr, un error, un despiste, no había visto al no muerto que tenia tras de si cuando este lo cogió por el hombro, pensó que era su fin, pero de repente escucho un repulsivo ruido a su espalda, un estridente crujido seguido de un fuerte golpe, su hermana había atravesado la cabeza del espectro con el pico, que había quedado clavado en la pared manteniéndolo en pie, pero esta vez bien muerto, en ese instante Sai abrió el coche, entraron apresuradamente, no hacia ni 5 minutos que habían salido de la protección que ofrecía el portal de finca, pero parecía que habían pasado horas, totalmente extenuados, una vez dentro del coche se permitieron unos minutos para asimilar lo ocurrido y repasar mentalmente el plan antes de salir.
Era el momento de partir, un duro camino les esperaba hasta llegar a su destino, no sabían lo que les deparaba el camino, pero no tenían mas opción que lanzarse y enfrentarse al destino cara a cara, Sai metió la llave en el contacto y giro, un sonido ahogado salio del motor del coche, un nudo atenazo sus estómagos, una presión oprimió sus pulmones impidiéndoles respirar, el coche no arrancaba, no podian creerlo, esto no podía estar pasando después de lo que habían pasado para llegar hasta el, y los muertos, cada vez más impulsivos tras el espectáculo se acercaban cada vez mas a ellos, encerrados en una jaula de metal, rodeados de muerte, desesperados...
No había luz en la calle, no había vida en la calle, tan solo algunos coches en llamas permitían vislumbrar el horrible escenario que presenciaba. Coches destrozados en accidentes, cadáveres por todas partes, pequeños fuegos aún perduraban dándole un toque si cabe mas siniestro a Barcelona.
Unas pequeñas lágrimas caían por las mejillas de Meke, lamentando profundamente no haber escuchado a sus amigos, se sentía responsable por lo que podría ser su fin y el de los suyos.
Sai estaba sentado a la mesa contemplando un mapa de Barcelona, en el solo había dos marcas, una rodeaba su manzana, la otra era su destino, donde se habían refugiado Misha y compañía, llevaba horas delante del mapa meditando como llegar cuando su hermana se le acerco.
-¿Al final vamos a hacerlo? -pregunto tomando asiento.
-No tenemos elección -dijo Sai con una mirada triste- tenemos que llegar como sea.
-¿Ya sabes la ruta?
-Evitaremos las autopistas -tacho con un rotulador Sai mientras continuaba contándole el plan- tomaremos carreteras secundarias y alejadas del centro los más que se pueda para evitar encontrar calles cortadas por accidentes y coches abandonados, además, cuanto mas lejos del centro, menos cosas de esas deberíamos encontrar.
-Esta bien, preparare las mochilas.
-Vale, mirare alguna ruta alternativa mientras -Sai levanto la cabeza para avisar a Meke- no cargues demasiado peso, nos espera una carrera de unos 50 metros hasta el coche, solo comida, linterna, algo de ropa, y algo con lo que defendernos de esos malditos espectros.
Meke se alejo mientras pensaba en la suerte que habían tenido, su coche estaba intacto, no había sido accidentado en el intento de huir de algunos de los supervivientes, eso permitía que la llama de la esperanza que ardía en su interior no se apagara y la mantuviera serena.
Cuando estuvieron preparados bajaron al patio, por suerte la puerta estaba cerrada por lo que la finca estaba vacía de no muertos, por desgracia en la calle se paseaban de un lado a otro, sin destino, en espera de algo que llamara su atención, eran lentos y torpes, pero si se excitaban podían adquirir una velocidad considerable, como jodidos muertos que eran, no tenían hambre ni sentían dolor, por desgracia tampoco se cansaban, sabían que una vez salieran fuera, seria una carrera contra reloj para llegar al coche y salir de allí, el ruido del motor atraería su atención, así que debian ser rápidos y no cometer ningún error.
Mientras buscaba algo contundente, sin saber que hacia allí, encontró un viejo pico, en ese momento recordó cuando Conju la apodo la Señora del Pico, decidió cogerlo, si el tenia razón, un golpe en la cabeza acabría con ellos, y esa parecía buen arma para esa acción, la aferraba con fuerza con ambas manos mientras Sai cargaba con la pobre niña, no era justo este destino, no era justo para nadie, pero mucho menos para una niña que apenas ha podido disfrutar de la vida, y que ya no podra disfrutarla como antes...
-Tranquila peque - Meke trataba de tranquilizar a su hija- pronto estaremos en el coche.
-Si mamá -asintió la niña atemoriza- mientras se abrazaba fuertemente a Sai.
-Recuerda, tienes que ser valiente y cuidar del tío Sai, y nada de ruidos.
Tan pronto abrieron la puerta salieron disparados en dirección al coche, poco a poco los espectros iban despertando de su letargo y se acercaban a ellos mientras corrian para salvar sus vidas, por fin llegaron al coche, Sai soltó a la pequeña mientras tembloroso intentaba abrir la puerta del coche, pero con los nervios no acertaba con la llave, de repente, el mundo se congelo, perdió su color, el tiempo dejo de correr, un error, un despiste, no había visto al no muerto que tenia tras de si cuando este lo cogió por el hombro, pensó que era su fin, pero de repente escucho un repulsivo ruido a su espalda, un estridente crujido seguido de un fuerte golpe, su hermana había atravesado la cabeza del espectro con el pico, que había quedado clavado en la pared manteniéndolo en pie, pero esta vez bien muerto, en ese instante Sai abrió el coche, entraron apresuradamente, no hacia ni 5 minutos que habían salido de la protección que ofrecía el portal de finca, pero parecía que habían pasado horas, totalmente extenuados, una vez dentro del coche se permitieron unos minutos para asimilar lo ocurrido y repasar mentalmente el plan antes de salir.
Era el momento de partir, un duro camino les esperaba hasta llegar a su destino, no sabían lo que les deparaba el camino, pero no tenían mas opción que lanzarse y enfrentarse al destino cara a cara, Sai metió la llave en el contacto y giro, un sonido ahogado salio del motor del coche, un nudo atenazo sus estómagos, una presión oprimió sus pulmones impidiéndoles respirar, el coche no arrancaba, no podian creerlo, esto no podía estar pasando después de lo que habían pasado para llegar hasta el, y los muertos, cada vez más impulsivos tras el espectáculo se acercaban cada vez mas a ellos, encerrados en una jaula de metal, rodeados de muerte, desesperados...
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