Con la mochila a la espalda, y armado de valor, fue bajando las escaleras cautelosamente, no quería correr mas riesgos de los necesarios. Era un día soleado, perfecto para ir al punto de reunión anticipándose a los problemas que estaban por llegar a la ciudad, al abrir la puerta para salir a la calle, se quedo congelado, no podía creer lo que estaba viendo.
Incapaz de comprender como podía haber sucedido esto en tan poco tiempo y sin haberse dado cuenta, rápidamente cerro la puerta y subió de nuevo a la seguridad de su hogar, sin saber que hacer, sin poder comunicarse con nadie, en la mas absoluta soledad, las calles estaban abarrotadas de coches en llamas y gente corriendo, se oían disparos, gritos, lamentos... un fuerte golpe, un grito ahogado de una mujer, cerca, muy cerca, demasiado, no podía creerlo, ya habían llegado y el aún estaba allí.
No, esto no puede ser, no tenia que pasar aún... otro golpe, igual de cerca, temiéndose lo peor se acerco a la puerta, un extraño sonido, un desgarro... tal vez, mirando sin querer ver, observo por la mirilla, la puerta de la vecina de enfrente estaba entreabierta.
Un sentimiento, el temor, un pensamiento, sería una locura, un error... abrió la puerta y asomo la cabeza, nada se escuchaba en la escalera salvo un extraño y débil sonido que no era capaz de situar, parecía que venia de la casa de enfrente, pero no podía imaginar que lo producía.
Avanzó lentamente hasta la puerta abierta, antes de entrar se dio cuenta, no tenia nada con que defenderse, cambio de dirección, tarde, no puedo dar ni un paso, la puerta se cerro ante sus ojos, solo tenia un opción, entrar en la casa y ver que estaba sucediendo.
Abrió la puerta con sumo cuidado, intentando no hacer ruido alguno, el extraño sonido era mas fuerte ahora, con paso lento y temeroso se adentro la vivienda, recorrió el pasillo hasta llegar al comedor, la puerta estaba abierta, de repente lo vio, aunque solo una mente macabra podría imaginar lo que realmente sucedía, su vecina estaba tumbada en el suelo, pálida y con los ojos sin vida, yacía en un charco de sangre, sobre ella estaba su hija, cualquier persona hubiera pensado que lloraba la muerte de su madre, pero se dio cuenta demasiado tarde de que no era así, al llamarla, la niña se giro, un trozo de carne colgaba de su boca, era uno de esos seres, se estaba comiendo a su propia madre, horrorizado sus piernas se negaron a obedecer en su intento por salir de allí, cayó al suelo mientras la niña se abalanzaba sobre el, le mordió en el gemelo izquierdo, el dolor se apodero de el, la rabia le cegó, tenia una lampara a su alcance que estrello repetidamente contra la cabeza de su agresora hasta que no quedo nada.
Rápidamente salió de la casa y bajó las escaleras, una vez en la calle se puso a correr de manera desesperada para llegar al punto de reunión, con gran esfuerzo y dolor consiguió llegar, y por suerte ahí estaba su amigo, por fin parecía que las cosas empezaban a salir como estaba planeado, de repente un disparo sonó a su espalda, un ardor intenso se produjo en su pecho, un liquido espeso y caliento corría por su espalda, lentamente se desplomo, antes de morir y olvidarse del tormento que estaban condenados a vivir, pudo ver como su amigo era abatido por un tiro a la cabeza, un ultimo pensamiento paso por su mente, “con suerte, a mi también me disparan a la cabeza, aún estando muerto, y así podre descansar eternamente, sin volver a caminar como un puto zombi”, y así, la fuerzas le abandonarón poco a poco, hasta morir.
Aaaaghhh!
No!
Unos gritos rompieron en silencio de la noche, perturbando el sueño de los que aún dormían, rápidamente Bash se dirigió a la habitación de Mente a ver que ocurría, a llegar, vio a su amigo sentado en la cama, con el rostro bañado en sudor.
-¿Estás bien? -pregunto Bash mientras se aproximaba a la cama- ¿Pasa algo?
-Joder! -exclamo Mente enfadado- otra puta pesadilla.
-No eres el único con ese problema,me temo que todos los que aún seguimos vivos tenemos el mismo problema.
-No es de extrañar con esta locura.
-Ciertamente -Bash se alejó de nuevo- ¿una cervecita?, dudo que nos volvamos a dormir.
-No me vendria mal -dijo entre risas Mente- Necesito reponer proteínas.
Todo había salido más o menos como habían planeado, las calles de la ciudad estaban vacías, ni un alma paseaba por ellas, el silencio reinaba en el ambiente.
Habían quedado en el patio de Mente para coger el coche, al bajar por las escaleras un mal presentimiento le rondaba, al salir a la calle todo estaba tranquilo, Bash aún no había llegado, así que espero en la puerta tomando el aire fresco, de repente alguien apareció a su lado, no era Bash, antes de poder reaccionar el hombre saco un arma y le apunto a la cabeza, quería robarle, aún no era consciente de que el dinero no serviría de nada en unos días con el problema que se avecinaba.
Por desgracia, sabedor de este asunto, no se había preocupado por llevar dinero encima, y el atracador, cada vez más nervioso, en parte por las drogas que seguramente habría consumido, ínsita en que le diera todo el dinero, de repente un fuerte golpe se escucho y el atracador se desplomo, tras el estaba Bashara bate en mano y con una amplia sonrisa.
Homerun! -dijo Bash mientras se acercaba a Mente- ¿Algún otro problema?
Espero que no -suspiro mente- y que siga así hasta que lleguemos a la casa.
Tras este incidente se dirigieron mientras charlaban al coche y pusieron rumbo a la casa, como esperaban fue un viaje tranquilo, la ciudad estaba tan tranquila, no había nadie por la calle, ni coches ni personas, tenían la esperanza de que todo estuviera tranquilo, sin mucha gente por la calle debido a las ultimas noticias antes del corte de emisión, pero en ningún momento pensaron que viajarían por una ciudad fantasma, milagrosamente encontraron una gasolinera abierta de camino, sorprendidos por el acontecimiento, entraron a comprar todo el alimento que pudieron meter en el coche y llenar el deposito.
Llegaron a la casa antes de lo previsto, pero aún tenían un problemilla que resolver, como entrar en ella. Sabían que intentar alquilarla en esos momentos seria una tontería, y cuando cayeron las comunicaciones entendieron que ya seria imposible, así que su única opción era llegar hasta allí e improvisar una manera de entrar.
La casa estaba en buen estado, la ventanas tenían verjas, lo cual les vendría muy bien si esos monstruos llegaban hasta allí. Estaban rodeando la casa en busca de una posible entrada, era de dos plantas, sin nada mejor, siempre les quedaría la opción de trepar como pudieran a un balcón y romper la puerta para entrar, a esas altura no había peligro de que los muertos entraran, pero preferían no dañar la vivienda, pero no encontraban otra manera.
En un momento de frustración, Mente dio una fuerte patada a una barandilla de madera que rodeaba el perímetro de la casa, tiempo atrás debió delimitar la parcela de ésta, pero ahora era un muro lo que la separaba del camino, quedando la barandilla por dentro como un elemento meramente decorativo, de repente lo escucho, toc, toc, sorprendido, volvió a golpear de nuevo, esta vez con un puño mientras acercaba la cabeza para oír mejor, el sonido se repitió, no podía creerlo, llamo a Bash, y juntos consiguieron desprender el trozo de baranda, en ese momento un pequeño objeto metálico cayó al suelo, era una llave, la llave de la casa, un golpe de suerte que no esperaban en absoluto, pues Bashara había esta preparando un pequeño montículo para llegar al balcón.
Antes de ilusionarse demasiado, fueron rápidamente a probar si de verdad era la llave de la casa, aunque era tarde para eso, sus caras reflejaban la alegría que sentían por ese hallazgo, por suerte la llave entro en la cerradura y giro sin problemas, habían llegado, estaban dentro, estaban a salvo... de momento, ya solo tenían que esperar a que llegaran los demás, aunque iban a ser dos días muy duros de espera por la incertidumbre de como estarían y si finalmente llegarían allí, una vez juntos ya pensarian lo que hacer a continuación, de momento, podían tomarse un descanso y dormir tranquilos, o al menos intentarlo, pues no era tarea fácil.