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domingo, 27 de marzo de 2011

Reencuentros amargos.

La luz del sol comenzaba filtrarse por la ventana de la habitación, hacia un día precioso, el sol calentaba el ambiente, un suave brisa de aire, un cielo despejado, el aire puro que se respira lejos de las gran ciudad, uno practicamente uno podía olvidarse del infierno creciente alrededor de toda esta paz.
Apenas había comenzado el día y ya estaban despiertos, habían tomado un desayuno ligero y se habían puesto a preparar las mochilas con lo que pensaron que le fuera a ser necesario: ropa, comida, toda clase de herramientas... y libros.
Por raro que parezca, también cogieron libros. ¿Raro?, ¿los zombis están acabando con la humanidad y los libros son raros? efectivamente, era libros sobre zombis, cuando la locura se hace realidad, tu pesadillas dejan de ser meros sueños, y los muertos caminan por la tierra aprovechando que la Muerte se ha tomado unas vaciones y ha dejado de hacer su trabajo, la única información que hay sobre el tema son los cuentos de terror que los escritores escribieron con la intención de entretener e los lectores, y que ahora se han convertido en un manual de supervivencia.
Tan difícil de creer es que un muerto se levante de su tumba, como que un día un tipo normal se decida a escribir una historia sobre muertos vivientes, y al siguiente estos bichos estén matando a sus vecinos, pero ya fuera por casualidad, suerte o porque sabían más que el resto de la humanidad, el comportamiento de los zombis es muy parecido al de estas historietas, no duermen, no descansan, la única forma de matarlos es destrozándoles la cabeza, si con esto habían acertado los escritores, puede que hubiera algo más de valor en sus escritos, algo que les permita sobrevivir un día más, una esperanza, cualquier cosa puede ser útil, por eso cogieron los libros.
Con los muertos caminando por las calles, se ha terminado lo que llamábamos “normal”, ya no se aprenderá a jugar al fútbol, ahora aprenderás a disparar un pistola, adiós a los campamento de verano, ahora cada día es como un campamento de supervivencia en situaciones limite, adiós a los libros de texto de los institutos, hola literatura de terror zombi, es la única información que tenemos para afrontar la situación actual, es el momento de cambiar las grandes obras literarias por otras, Apocalipsis Z de Manel Loureiro, Los Caminantes de Carlos Sisi, Diario de un Zombi de Sergi Llauger y Manual de Supervivencia Zombi de Max Brooks son algunas de las obras que había en la mochila, y de las cuales estudiarían cada párrafo para encontrar algo que les pueda ayudar a sobrevivir.

Salieron a media mañana, su destino era la casa donde debían reunirse con Mente y Bash, pero antes tenían que pasar por Godella a recoger a Alberix, no sabían nada de el desde que se fueron al chalet, pero tenían la esperanza de que estuviera bien, estaba en Campolivar, una urbanización a las afueras del pueblo, lo que significaba un lugar libre de altos edificios de viviendas u oficinas, en su lugar, casas individuales, con salida trasera y puertas blindadas, un lugar con una densidad de población menor, donde las posibilidad de seguir vivo eran bastante mayores a las del centro del pueblo.
No tardaron mas de 20 minutos en llegar al lugar, en panorama era desolador, no había nadie por las calles, la gente se había atrincherado en sus casas presas del pánico, en algunas ventanas podía observarse personas que se asomaban sorprendidas por el ruido del motor del coche, no encontraron más de un decena de muertos caminando por la zona, por suerte, ninguno de la casa a la que se dirigían.
Una vez en la puerta todo parecía normal, la puerta exterior estaba cerrada con llave así que saltaron por encima del muro que daba a la terraza anterior a la puerta de la vivienda, justo cuanto estaban apunto de entrar, todos sus malos pensamientos cobraron vida, había manchas de sangre en la puerta y por el suelo, no querían pensar en lo peor, Alberix había practicado aikido, si una de esas cosas había llegado hasta allí seguro que se había ocupado de ella.
Pero la puerta estaba abierta, eso no era una buena señal, se alejaron un poco y pensaron que hacer a continuación. ¡El balcón! podían entrar por el piso superior, la distancia desde el muro no suponía un gran problema, con cuidado subieron y observaron por la puerta de cristal, no se veía nada fuera de lo común, salvo que Alberix no estaba dándole al WoW en el ordenador. Una vez dentro caminaron en silencio hasta las escaleras que bajaban al piso intermedio donde se encontraban las habitaciones, estaba oscuro por lo que las puertas debían estar cerradas.
Bajaron con los nervios a flor de piel, no les gustaba nada aquella situación, no era lo que esperaban encontrar al llegar allí. Cuatro puertas, cuatro personas vivían dentro de la casa, se aproximaron a la primera, nada más abrir, como una bofetada, el olor de la podredumbre le golpeo, en el suelo había un cadáver, no era Alberix, pero sus esperanzas desaparecieron por completo, cerraron la puerta y se tomaron unos minutos para reponerse, aún podía esta vivo, tenia que estarlo...
Las dos puertas siguientes no tuvieron sorpresa, otra habitación y el baño, solo quedaba una puerta, no se atrevía a abrirla, no estaba seguro de querer saber lo que había en el interior, sin mucho convencimiento, giro la manivela suavemente y abrió unos centímetros la puerta, el olor de la sangre les inundo las fosas nasales, abrieron un poco más y allí estaba lo que en otro tiempo había sido su hermana, comiéndose lo que quedaba de su madre, obcecada en su faena ni tan siquiera reparo en los nuevos invitados, que cerraron la puerta, las lágrimas asomaron a sus ojos, cuatro puertas, tres muertos, ni rastro de su amigo.
Se imaginaron lo que había sucedido, su pobre hermana debió ser infectada en los primeros momentos del apocalipsis, antes de que la vida se parara, antes de saber a que nos enfrentábamos, volvió a casa como si no pasara nada, hasta que fue demasiado tarde, el virus se propago por su cuerpo, tomo el control, murió para volver a caminar al poco tiempo, y como tantas veces pasa en estos casos, los parientes cercanos, no quieren creer lo que esta pasando, rechazan la realidad, creen ver la humanidad en el rostro de sus seres queridos, y a cambio son devarados por estos sin piedad, pero aun queda un interrogante, ¿donde estaba su amigo?, en la planta baja no había nadie, en el jardín trasero tampoco, solo quedaba el sótano.
Claro, el sótano! ¿Como no lo habia pensado antes? allí ténia la despensa, un lugar seguro y comida, Alberix podría haber sobrevivido durante varios días allí abajo, bajaron hasta la puerta, golperon tres veces y preguntaron.

- ¿Alberix?- no hubo respuesta.
- ¿Alberix?- tampoco esta vez.

Al no recibir respuesta intentaron abrir la puerta, para su sorpresa la manivela giro, pero al empujar la puerta no se movió, habían atrancado la puerta, con un fuerte empujón consiguieron mover lo que habían puesto para impedir que la abrieran, dos empujones más y abrieron hueco suficiente para pasar al interior. Encendieron las linternas que llevaban en las mochilas, allí abajo no había más que oscuridad, pasaron y cogieron los bates que llevaban por si necesitaban defenderse, al momento se dieron cuenta que estaban parcialmente seguros,i no se respiraba el intenso olor a podredumbre de las habitaciones de arriba, alumbraron toda la estancia, en la esquina mas alejada a ellos, había un cuerpo en el suelo, se acercaron con cuidado, cuando lo iluminaron de cerca respondio, se movió ligeramente, se levanto un poco y los miro, sus amigos habían venido a por el, por desgracia, era demasiado tarde...
Estaba pálido, sudando y con el pulso muy acelerado, estaba infectado, tenia una pierna vendada, le habian mordido, estaba acabado, les contó lo sucedido, como había pasado todo, sus suposiciones eran ciertas, desgraciadamente.
Des pues de estar hablando y tranquilizarlo, Alberix recobro la compostura y muy seriamente le pidió un favor a su amigo Conju, el ultimo favor que le pediría nunca, ya estaba condenado, ya estaba muerto, pero quería morir definitavamente, le pidió que acabara con el para no convertirse en lo mismo que su hermana, quería morir siendo humano.
Tras mucho discutir, Conju llego a la conclusión de que en su misma situación también desearía lo mismo, no pudo reprimir las lágrimas, impotencia, rabia, frustración, tantas emociones, sentimientos y recuerdos que se acumulaban en su interior, la desaparición se apodero de el, agarro el bate lleno de furia, se acerco a su amigo, lágrimas que resbalaban por las mejillas mientras levantaba el bate...

Lo Siento...

Fueron las ultimas palabras que pronuncio ese día, salieron de la casa, subieron al coche y pusieron rumbo a la casa para encontrarse con Mente y Bash, después de esto, no tenían grandes esperanzas con lo que pudieran encontrarse al llegar.
Cuando llegaron y vieron el coche aparcado su animo mejoro, y cuando llegaron hasta la casa sus amigos ya estaban esperándolos alertados por el ruido del coche.
Fue un encuentro amargo, Janui les contó la historia de lo sucedido, esa noche, todos sentados en la mesa, por primera vez, se permiteron bajar la guardia y relajarse, por primera vez, se dieron cuenta de lo mal que estaba la situación, por primera vez, se dieron cuenta del miedo que sentían, sus defensas se hicieron pedazos y lloraron, juntos de nuevo, se desahogaron, el silencio se apodero de la casa, no hubo mas palabras esa noche, se retiraron a sus habitaciones a dormir, mañana seria otro día, ya disidirían que hacer a continuación.

domingo, 13 de marzo de 2011

Casualidades

La vida esta llena de casualidades, un día estas tan tranquila en tu casa viendo la tele, aburrida de la mierda que ponen en todos los canales, que si TDT, ONO y la madre que los parió con más de 1000 canales de pura basura, y decides salir a dar un paseo por Barcelona, la preciosa ciudad en la que vives, donde esta tu familia, tus amigos y ahora también en exclusiva, por tiempo limitado y para todos ustedes, una puta horda de zombis que se comen a toda persona que tiene la mala suerte de cruzarse en su camino.
Todo cambia en el momento más inesperado, sin saber que hacer o adonde ir, el miedo se apodera de ti, no te deja pensar, no puedes actuar, cuando te das cuenta, estas encerrada en un habitación oscura, en una casa desconocida, lejos de tu hogar y de tu familia, estas sola y tienes miedo, pero no puedes hacer nada, ya han llegado, esas cosas están en la calle, comiéndose a las pobres personas que no han sido capaces de huir a tiempo, coches ardiendo, gente gritando, el caos reina en la ciudad, si el infierno existe, no debe ser muy diferente a esto.
Los minutos pasan en silencio, se pierde la noción de tiempo, ya no lloras, no te quedan lágrimas que derramar, ya no importa nada ni nadie, solo importa sobrevivir, no hay tiempo de pensar en otra cosa, hay algo de comida en la casa que permite la subsistencia durante unos días, pero en una sociedad que dependemos completamente de la tecnología y la electricidad, cuando estas faltan, todo se viene abajo, lo alimentos se pudren en nevera que ya no refrigeran por la falta de corriente eléctrica, se acerca el momento de salir a la calle, intentar encontrar mas supervivientes, pero con esas cosas paseando sin destino es imposible.
Sin más opción que salir, se acerco a la puerta y observo por la mirilla, esos maldito zombis seguían ahí, paseando calle abajo, todos en la misma dirección como un rebaño, absorta en el escenario que veía, de repente se dio cuenta, todos caminaban en la misma dirección, iban hacia algún sitio, tenían un objetivo, algo o alguien los había sacado de su letargo, por una casualidad de la vida, justo cuando se disponía a salir, esas cosas se marchaban dejándole vía libre, por fin algo de suerte.

Tal vez fuera una casualidad, puede que fuera suerte o simplemente que aun no les había llegado su hora, y el destino les tubiera preparado un final peor, pero de repente se produjo un sonido, tantas veces molesto, pero que en esta ocasión era como un milagro que ahogaba los sonidos guturales de esas cosas muertas, cuando ya lo daban todo por perdido el motor se puso en marcha y el coche arranco.
Sai puso primera y piso el acelerador a fondo dispuesto a pasarle por encimas a todas esas criaturas que se interpusieran en el camino a la salvación, poco a poco fue avanzando, cuando la primera linea de zombis fue apartada a los lados o bien paso por debajo de las ruedas, la aglomeración de muertos andantes disminuyo lo que les permitió aumentar de velocidad y alejarse del lugar de sus pesadillas.
Avanzaban por la carretera de lado a lado debido a los coches siniestrados y los muertos, tanto los que ya no se levantarian como los que paseaban intentando atraparles, evitaban los golpes todo lo posible, cuando de repente, de una finca salio una joven, debía de haber escuchado el coche, y una vez en la calle y verlos conducir casualmente en su dirección empezó a caminar hacia ellos.

No podía creerlo, lo que había hecho que los zombis se alejaran de la casa y le permitiera salir era el ruido de un motor, un coche en funcionamiento, lo que significaba otros supervivientes.
Abrió la puerta y salió a la calle, no tardo en ver el coche que venia por su derecha, camino en dirección al coche, alejándose a buen paso de los zombis que caminaba tras ella y el coche, el coche fue aminorando hasta detenerse a la altura de la joven, que subió en la parte de atrás y agradeció de todo corazón el rescate.

La pobre chica tenia mal aspecto, cuando tu vida esta en peligro, la imagen que puedas dar a los demás deja de importarte, cuando se acerco para abrir la puerta, Sai y Meke la mirarón con cara de sorpresa, que de no ser por lo malo de la situación habría resultado cómica, la conocían, sabia quien era, acaban de recoger a una amiga y posiblemente salvado su vida, la chica subió, les dió las gracias, y al mirarlos las palabras murieron en su garganta, no llegaron a salir pero tampoco fue necesario, su cara era una mezcla de emociones, la sorpresa de ver quienes eran sus salvadores, la alegría de encontrar más personas vivas y que justamente fueran sus amigos la dejo muda, finalmente Meke habló.

-Nasu!? -grito Meke- eres tu!?.
-Meke, Sai -una sonrisa se dibujo en su rostro mientras unas lagrimas caian por su rostro- gracias a dios estais vivos.
-Me alegro de verte -dijo Sai con tono preocupado- pero sera mejor que dejemos la charla y nos pongamos en camino, esos bichos no paran y lo tenemos casi encima.

Y así lo hicieron, durante unos minutos mantuvieron el silencio, una vez se alejaron se pusieron al día de lo que había pasado y sabían cada uno, y de como habían sobrevivido hasta ahora.
El camino fue más largo de lo esperado debido a las carreteras que se vieron obligados a coger, por el camino el paisaje no mejoró, coches destrozados, edificios en llamas, cientos de muertos, carreteras totalmente bloqueadas por los coches, puentes que ya no eran más que pilares en medio de la nada, la desolación se hizo hueco en sus corazones, pero por suerte el camino transcurrió bastante tranquilo y sin mayores complicaciones.
Llegaron a casa de Misha, aquel lugar parecía el paraíso tras ver como estaba la ciudad, sin más zombis que algún despistado que había llegado hasta aquellas montañas, sin coches destrozados ni fuegos consumiendo las casas.
Llegaron a la puerta, cuando el mundo ha muerto y el silencio predomina, un coche se puede escuchar a una gran distancia, así que nuestros amigos se encontraban fuera de la casa tras la verja observando atónitos quien bajaba del coche, una alegría inmensa recorrió a la masa cuando los reconoció, los abrazos y las risas invadieron al grupo de amigos, pasaron dentro, y por primera vez en días, la felicidad volvía a sus corazones, por primera vez en días, pudieron dormir tranquilos, por primera vez y aunque fuera pequeña, la esperanza volvió, se hizo hueco y desterró al miedo y la desolación.