Para bien o para mal, vivimos en un mundo finito, tarde o temprano todo llega a su fin, en ocasiones, antes de lo que a uno le gustaría, cuando quiere darse cuenta ya es tarde y ha desaparecido; en otras, mucho después de que uno haya espirado su tiempo de vida y haya desaparecido de este mundo, cuando ya no quede nadie que lo recuerde, ese momento en el cual uno muere definitivamente sin nadie que lo lleve en su memoria y corazón, siendo imposible ver los efectos del final.
Animales, plantas, materias primas, etc, son muchas las cosas cosas que han encontrado su fin prematuramente a causa del ser humano, pero en esta ocasión es la humanidad la que sufre las consecuencias de su propia estupidez, jugando con fuerzas superiores a su entendimiento, ha desatado una plaga que no ha podido controlar, se ha condenado a morir, a manos de sus propios ancestros, los cuales se levantan de sus tumbas para acabar con la vida de sus descendientes, aumentando el numero de muertos vivientes que caminan por la tierra.
La humanidad como la conocíamos ha muerto, hace dos semanas que comenzó este desastre, y ya ha terminado la batalla, hemos perdido, nuestros errores nos han condenado a desaparecer de la faz de la tierra. Pero eso seria lo fácil, renunciar y olvidarse de todo, y no todos estamos dispuesto a dejarnos comer.
Puede que cerca del 99% de la población mundial haya muerto, y ahora se pasee en busca del 1% restante, pero los que aun siguen con vida no tienen intención de regalarse a modo de banquete para esas cosas, están dispuesto a luchar hasta el final, y harán lo que sea necesario para sobrevivir: son más listos que los zombis, están mejor armados, conocen a su enemigo, ha llegado el momento de ponerse en marcha, el momento de escribir su propia historia en este mundo.
Desgraciadamente no es fácil encontrar supervivientes tras esta catástrofe, y en el caso de encontrarlo, pocos están dispuestos ha contar su historia, momentos demasiado dolorosos, heridas que aun no se han cerrado o recuerdos que su mente ha bloqueado defensivamente para protegerse a si misma. Dos historias son las que vamos a vivir, dos grupos de personas que se dirigen en caminos opuestos en busca de un lugar donde sobrevivir.
Ya no hay Internet pero tenemos libros, no tenemos armas de al alta tecnología pero tenemos arcos, ballestas y palos, nos han arrebatado nuestro futuro así que tendremos que escribir uno nuevo, no tenemos lugar al que volver pero si un destino al que llegar, no tenemos miedo... pues no han quitado lo que más queríamos. La soledad, el dolor, el miedo... son factores que roban la juventud a los niños, maduran a marchas forzadas para poder sobrevivir en condiciones adversas. No nos queda nada, no tenemos nada que perder más que nuestra vida, pero tenemos todo un mundo que ganar para nosotros y para los que vengan después, y descansaremos hasta conseguir un lugar donde nuestros hijos vuelvan a ser niños y puedan vivir en paz.
Animales, plantas, materias primas, etc, son muchas las cosas cosas que han encontrado su fin prematuramente a causa del ser humano, pero en esta ocasión es la humanidad la que sufre las consecuencias de su propia estupidez, jugando con fuerzas superiores a su entendimiento, ha desatado una plaga que no ha podido controlar, se ha condenado a morir, a manos de sus propios ancestros, los cuales se levantan de sus tumbas para acabar con la vida de sus descendientes, aumentando el numero de muertos vivientes que caminan por la tierra.
La humanidad como la conocíamos ha muerto, hace dos semanas que comenzó este desastre, y ya ha terminado la batalla, hemos perdido, nuestros errores nos han condenado a desaparecer de la faz de la tierra. Pero eso seria lo fácil, renunciar y olvidarse de todo, y no todos estamos dispuesto a dejarnos comer.
Puede que cerca del 99% de la población mundial haya muerto, y ahora se pasee en busca del 1% restante, pero los que aun siguen con vida no tienen intención de regalarse a modo de banquete para esas cosas, están dispuesto a luchar hasta el final, y harán lo que sea necesario para sobrevivir: son más listos que los zombis, están mejor armados, conocen a su enemigo, ha llegado el momento de ponerse en marcha, el momento de escribir su propia historia en este mundo.
Desgraciadamente no es fácil encontrar supervivientes tras esta catástrofe, y en el caso de encontrarlo, pocos están dispuestos ha contar su historia, momentos demasiado dolorosos, heridas que aun no se han cerrado o recuerdos que su mente ha bloqueado defensivamente para protegerse a si misma. Dos historias son las que vamos a vivir, dos grupos de personas que se dirigen en caminos opuestos en busca de un lugar donde sobrevivir.
Ya no hay Internet pero tenemos libros, no tenemos armas de al alta tecnología pero tenemos arcos, ballestas y palos, nos han arrebatado nuestro futuro así que tendremos que escribir uno nuevo, no tenemos lugar al que volver pero si un destino al que llegar, no tenemos miedo... pues no han quitado lo que más queríamos. La soledad, el dolor, el miedo... son factores que roban la juventud a los niños, maduran a marchas forzadas para poder sobrevivir en condiciones adversas. No nos queda nada, no tenemos nada que perder más que nuestra vida, pero tenemos todo un mundo que ganar para nosotros y para los que vengan después, y descansaremos hasta conseguir un lugar donde nuestros hijos vuelvan a ser niños y puedan vivir en paz.
Aquí tenéis el ultimo capitulo, fin y comienzo en uno, a ver si en 2 semanas cuando termine definitivamente el curso me pongo a continuar seriamente la historia, hasta entonces disfrutad con este capitulillo.
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